El que busca encuentra.

11.1.12

Hacía frío y él llevaba varios días caminando. Había cruzado el país entero por aire y por tierra en lujosos automóviles, camionetas o en viajes de aventón, según fuera su gusto en ese momento, jamás se había sentido cansado o alterado, la carretera lo acogía siempre, pero ésta vez la intemperie había cambiado todo. No un sólo coche, ni una sola persona, todos estaban refugiados menos él. A veces, sólo para pasar el tiempo se preguntaba si habría alguien más en ésta situación. ¿cómo fue que llegó allí ya no lo recordaba, no recordaba sus luchas idealistas y sus inmensos deseos de salvar al mundo. Sentía que era una mala decisión intentar pensar en eso.

Ahora que no se aceptan en ningún lugar éstos trozos de papel a los que la gente solía vender el alma no sirve de nada que traiga los bolsillos repletos de billetes, pero los conserva de todas formas, cree que le puedan salvar la vida.